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Venezolanos cruzan la frontera con Colombia en busqueda de comida, medicinas y seguridad

ACNUR/Reynesson Damasceno

(16 Marzo) El éxodo de venezolanos a paises vecinos se ha disparado en el último año, con cientos de miles de personas que, debido a la inseguridad y la violencia, a la falta de alimentos y medicamentos o al acceso a los servicios sociales, así como a la pérdida de ingresos, se han visto obligadas a dejar su país. Según fuentes oficiales del Gobierno colombiano, más de 550,000 venezolanos residen oficialmente en ese país, pero también hay cientos de miles más sin documentación.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha informado, por otra parte, que el número de venezolanos solicitantes de asilo en todo el mundo ha aumentado un 2000% desde el año 2014.

Las calles de Cúcuta, una ciudad cercana a la frontera con Venezuela, se han convertido en un centro de acogida para muchos venezolanos que huyen de la crisis en su país. Algunos de ellos se ven forzados a pedir limosna y dormir en la calle. Unos cuantos más afortunados consiguen trabajos informales, aunque en situaciones precarias, con sueldos que poco satisface sus necesidades. Las mujeres también luchan por sobrevivir, y muchas de ellas se ven obligadas a vender su propio pelo. El ACNUR ha informado que esta situación expone a los desplazados venezolanos a la explotación, a la trata, a la violencia, al abuso sexual, a la discriminación y a la xenofobia. Por otra parte, el aumento de necesidades médicas de los venezolanos viviendo en Colombia también esta poniendo en riesgo la sostenibilidad del sistema de salud colombiano.

Cúcuta es una ciudad rodeada por unas rutas clandestinas llamadas trochas, que son unos senderos usados para el contrabando y el tráfico humano. Debido al incremento de la seguridad en las fronteras, muchos venezolanos se ven forzados a tomar las trochas y a someterse a los diferentes grupos guerrilleros, paramilitares y bandas de narcotraficantes que las controlan. Muchos hombres y niños han sido reclutados por estos grupos armados, según la prensa internacional.

El Director del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, ha hecho un llamamiento a revertir esta situación debido a que esta crisis humanitaria podría desastabilizar la región.

También el ACNUR ha aconsejado a los países del entorno que mantengan abiertas sus fronteras a los venezolanos y que consideren “los acuerdos de protección" para legalizar su estadía.

La Agencia continúa trabajando con los Gobiernos para garantizar la protección y cubrir la necesidades básicas de los venezolanos desplazados. El ACNUR también ha elaborado un plan de respuesta regional que abarca a países como Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, y la subregión del Caribe. Según las primeras estimaciones, el plan necesita unos 46 millones de dólares. UNICEF también ha pedido la puesta en marcha de una respuesta a corto plazo para combatir la malnutrición, coordinada entre el Gobierno y sus socios.