12 de febrero, 2013 — Más de 21 millones de personas en el mundo son víctimas de trabajo forzoso y para luchar contra ese flagelo es necesario imponer sanciones más duras a los responsables, concluye un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El estudio indica que hombres, mujeres y niños son obligados a trabajar en fábricas de las que no pueden salir, están atrapados por deudas impagables, son víctimas de explotación sexual o nacen esclavos.
Según los autores del informe, en algunos países la esclavitud se transmite de padres a hijos. Estos están obligados desde su nacimiento a trabajar para un patrón.
Muchas víctimas de trabajo forzoso son apartadas de la sociedad y retenidas en barcos de pesca que faenan en alta mar, en el interior de fábricas y en explotaciones agrícolas.
También advierte sobre el aumento de la trata humana en el futuro, debido a la mayor movilidad de los trabajadores migrantes.
El informe coincide con una reunión de expertos, que se celebra en Ginebra del 11 al 15 de febrero.
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