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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió para debatir la situación en Venezuela

Diego Arria

(14 noviembre) El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una reunión informal con el fin de discutir la situación actual de Venezuela. La discusión estuvo centrada en la situación política, económica y social en el país, y su posible impacto humanitario en la región. Las situaciones humanitarias y de derechos humanos fueron el centro de atención, y la mayoría de los miembros del Consejo resaltaron la importancia del diálogo como el método adecuado para reducir la situación actual.

Además de los miembros del Consejo, participaron otros actores dado que la reunión se llevo a cabo bajo la denominada formula Arria: Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA); Zeid Ra'ad al Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH); Joseph Donnelly de Caritas International; y Julio Henriquez de la organización no gubernamental venezolana de derechos humanos, Foro Penal.

La Embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, quien convocó a la reunión, dio comienzo a la discusión declarando que: “Venezuela es cada vez más un narco-estado violento que supone una amenaza para la región y para todo el mundo”. Así mismo, criticó que algunos estados miembros del Consejo no participaran en el encuentro y afirmó que. a pesar de ellos, “el mundo se está uniendo cada vez más con el fin de restaurar los derechos humanos y las libertades fundamentales en el país”.

Durante su intervención, Luis Almagro solicitó que el Consejo de Seguridad tomara acciones más concretas en contra del Gobierno venezolano, al cual considera una amenaza para las democracias de toda la región: “en un hemisferio de democracias, Venezuela se destaca por ser el único país integrante activo de la OEA que ha desmantelado el Estado de Derecho y ha convertido el autoritarismo en una regla. Hay solo dos opciones: que intereses políticos, ideológicos, económicos o personales nos hagan mirar para el costado, o que cumplamos con nuestro deber y nuestros valores actuando en favor del pueblo de Venezuela”.  

Por su parte, Zeid Ra'ad al Hussein se refirió a varios informes del ACNUDH que documentan violaciones y abusos de derechos humanos en Venezuela. Informó que, en más de una ocasión, había solicitado la publicación de esos informes con el fin de que el Consejo de Derechos Humanos llevase a cabo una investigación en el país, pero que ninguna acción concreta se había realizado ya que el Gobierno no otorgó acceso adecuado a la información necesaria. “Esta grave situación de derechos humanos se está produciendo dentro de una crisis económica y social muy grave y una situación política nacional cada vez más inestable y polarizada. […] Es por esto que resulta apropiado el informar a los miembros del Consejo sobre la situación en Venezuela, ya que esta presenta una amenaza a la paz y seguridad internacional”.

Por su parte, el Embajador de Venezuela ante la ONU, Rafael Ramírez, declaró que la reunión representaba “hostilidad por parte de Estados Unidos” y que se trataba “claramente un acto de interferencia”. China, Rusia, Bolivia y Egipto apoyaron a Venezuela, recordando a los demás presentes que “interferir en los asuntos internos de otros países es una violación a la Carta de la ONU y por ende las acciones de Estados Unidos deben ser tomadas como ilegales”. La última vez que los miembros del Consejo debatieron sobre Venezuela y sobre si al Consejo le correspondía involucrarse en el país, no hubo coincidencia. Mientras que varios sostuvieron que la situación no constituía una amenaza para la paz y la seguridad internacional, y que participar en el asunto constituía una injerencia en los asuntos internos de Venezuela, otros Estados de la región afirmaron que el llevar a cabo la reunión podría polarizar aún más al país.

Esta reunión no tenía como objetivo la aprobación de una resolución para la situación de Venezuela, sino el discutir de manera un tanto más informal los sucesos que se han desarrollado en el país. Esa es la característica de la fórmula Arria, por la que se invita a agentes externos para puedan dialogar, de manera más flexible, pero de manera confidencial, con los miembros del Consejo. Según el Manual sobre los Métodos de Trabajo de la ONU, estas reuniones ofrecen a los miembros interesados la oportunidad de dialogar directamente con altos representantes de los gobiernos y las organizaciones internacionales, así como con las partes no estatales, sobre cuestiones que les afectan y que están comprendidas en el ámbito de responsabilidad del Consejo. Su creador fue Diego Arria, que fue Embajador de Venezuela ante el Consejo y también lo presidio. Diego Arria, en una entrevista reciente, declaró: "Nunca pensé cuando inicié esta modalidad que un día serviría para ayudar a mi país, hoy convertido en un narco-estado militarizado con su economía en escombros, y con nuestra gente sufriendo una tragedia humanitaria sin precedente".