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Los incendios forestales de este verano en Europa han sido una consecuancia directa de la urbanización y el cambio climático

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5 Septiembre - Desde comienzos de este año, cientos de miles de hectáreas han sido destruidas por los incendios forestales en toda Europa quemando, según Euronews, una superficie equivalente a Luxemburgo. El área destruida por estos incendios forestales ha aumentado en un 215% desde 2008, evidenciando así el urgente problema medioambiental en el que se están transformando. Detrás del agravamiento de este problema se encuentran actores como el cambio climático o la urbanización a ritmos acelerados, de acuerdo con el Director del Global Fire Monitoring Center, el Profesor Johan Georg Goldammer.

Los impactos que tiene el cambio climático sobre el riego de incendios se han notado en todo el mundo con la prolongación de la temporada de incendios. Períodos de sequía más largos y extremos, como los experimentados en Europa recientemente suponen un perfecto ejemplo de ello, ya que sequías aumentan la probabilidad de incendios. Pero también el aumento de las fuertes lluvias está causando problemas como riadas o corrimientos de tierra, especialmente después de que los incendios hayan destruido la vegetación  de estas áreas, según el experto.

De acuerdo con el Profesor Goldammer, otro de los factores cruciales de esta situación ha sido la tendencia migratoria en los países Mediterráneos del campo a la ciudad, que ha creado una situación de despoblación rural. En España, en 1950 casi el 50% de la población vivía en áreas rurales, sin embargo, en 1990 esa figura había caído más de un 25%. Como resultado, una menor cantidad de gente está al cuidado de la tierra y los bosques, resultando así en el descuido de muchos de ellos e implicando un aumento del riesgo de incendio debido a mayores cantidades de material combustible en estas zonas. A su vez, esta situación se ve aún más agravada por el cambio climático.  

“Lo que está sucediendo en los países del sur de Europa hoy en día es una prueba de que estamos experimentado un cambio en los patrones de incendios que crean nuevos riesgos y, por tanto, se necesitan nuevas políticas. Solamente unos pocos países han respondido a la multitud de cambios que se han producido en sus entornos desarrollando una estrategia adecuada de prevención de incendios. España sería un muy buen ejemplo  de ello.”

Al contrario que la mayoría de los riesgos geológicos y hidrometereológicos, los incendios representan un riesgo natural y de origen humano que puede ser predicho, controlado y en la mayoría de los casos, prevenido. “Reducir el riesgo de incendios forestales requiere de una acción colectiva internacional que asegure la protección de los ecosistemas y de la vida humana. Para superar la falta de políticas en este campo, se debe informar y difundir agresivamente los conocimientos científicos y tecnológicos en el ámbito para que sean incorporados en las estrategias de planificación y de acción”